Turismo gastronómico en la Costa Blanca: sabores que enamoran

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Turismo gastronómico en la Costa Blanca: sabores que enamoran

Hay destinos que entran por los ojos y otros que entran por el paladar. La Costa Blanca tiene la suerte de ser los dos a la vez. Más allá de sus playas y su sol, esta franja mediterránea esconde una escena gastronómica de primer nivel que va desde una ciudad reconocida por la UNESCO hasta mercados centenarios, ferraterías de vino y rutas en bicicleta que terminan con una copa de vino local. Si eres de los que organizan sus viajes alrededor de la mesa, este artículo es para ti. Te contamos qué comer, dónde hacerlo y cómo elegir los mejores alojamientos en la Costa Blanca para vivir cada experiencia al máximo.

Dénia, la capital gastronómica del Mediterráneo

Si hay una parada obligatoria en cualquier ruta de turismo en la Costa Blanca, esa es Dénia. Tiene puerto con barcos a Ibiza, un castillo árabe en lo alto, 20 km de costa y, además, la UNESCO la nombró Ciudad Creativa de la Gastronomía. Un reconocimiento que no es un título vacío: aquí la comida es cultura, identidad y orgullo colectivo.

La gastronomía es uno de los puntos fuertes de Dénia. Merece la pena probar alguno de sus platos típicos, como el arroz a banda, el pulpo seco, la gamba roja o les coques de la Marina. Platos que cuentan la historia del mar y la huerta que rodea la ciudad.

En 2025, Dénia celebra además un aniversario muy especial. Para celebrar sus diez años como Ciudad Creativa de la Gastronomía, organiza el D*na Festival, un evento que reúne a chefs, productores y amantes de la buena comida. La edición de 2025 se celebró los días 27 y 28 de septiembre. Se organizaron más de 30 talleres dirigidos a diferentes públicos, desde niños hasta adultos, donde se podían explorar aspectos como la cocina creativa, la sostenibilidad alimentaria y la identidad mediterránea.

Para complementar la visita, visitar el Mercado Central de Dénia es un festín para los sentidos. En invierno, los puestos se tiñen con los colores de la temporada: alcachofas, habas tiernas, setas silvestres y los primeros cítricos. Un plan perfecto para madrugar con buen café y salir cargado de sabores locales.

Moraira: pequeño pueblo, gran gastronomía

Moraira es uno de esos lugares que conquista sin hacer ruido. Su encanto radica en la combinación de playas y calas de aguas cristalinas, paisajes naturales bien conservados y una oferta gastronómica que refleja lo mejor del Mediterráneo. Además, Moraira conserva el espíritu de un antiguo pueblo de pescadores. Esa esencia marinera se nota en cada plato.

El puerto todavía mantiene la actividad pesquera, aunque hoy convive con un puerto deportivo moderno. Desde allí es posible pasear por su animado paseo marítimo, disfrutar de la brisa y descubrir rincones donde el mar y la tierra se funden. Una tarde perfecta antes de sentarse a cenar con vistas al Mediterráneo.

Moraira tiene además un evento único que mezcla vela y alta cocina de forma irresistible. La Gourmet Race es un evento internacional único donde la emoción del deporte náutico se une a la creatividad de la cocina gourmet: una celebración del mar, los sabores y el estilo de vida mediterráneo. Una propuesta que resume a la perfección la personalidad de este rincón de la Costa Blanca.

Calpe y Altea: entre el Peñón, los arroces y los cascos históricos

En Calpe, la gastronomía tiene como telón de fondo el imponente Peñón de Ifach. La oferta culinaria va desde la fusión de tapas hasta los mejores restaurantes de marisco con vistas espectaculares al mar. La cercanía con otros núcleos como Calpe, Benissa o Denia permite al visitante ampliar fácilmente su ruta y conocer más sobre la Marina Alta. Es decir, desde Calpe puedes organizar en pocos kilómetros una ruta gastronómica completa.

Altea, con su casco antiguo encalado y vistas al mar, es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Blanca. Sus callejuelas blancas están salpicadas de terrazas donde el tiempo pasa más despacio y los arroces caldosos son los protagonistas de cada carta. Jávea, Dénia o Altea, aunque municipios costeros, tienen un casco antiguo espectacular que merece ser explorado con calma, bocado a bocado.

Actividades para completar la experiencia gastronómica

El turismo gastronómico en la Costa Blanca va mucho más allá de sentarse a la mesa. Aquí proponemos algunas ideas para rodear la experiencia culinaria de actividades igual de memorables:

  • Senderismo por el Parque Natural del Montgó: el Parque Natural del Montgó, entre los municipios de Denia y Jávea, tiene protegidas más de 2.000 hectáreas y alcanza el mar en el Cabo de San Antonio. Una ruta de mañana y un arroz a banda de mediodía: combinación perfecta.
  • Excursiones en kayak o paddle surf: en otoño e invierno podemos alquilar, en cualquier municipio costero, tablas de paddle surf o piraguas para adentrarnos en el mar. El apetito que genera una mañana en el agua no tiene precio.
  • Rutas en bicicleta por los viñedos: la ruta de Teulada-Moraira a Benissa combina paisajes de montaña y viñedos. Una pedaleada entre cepas, con una cata al final, es uno de los planes más auténticos de la zona.
  • Visita a las almazaras del interior: el aceite de oliva virgen extra es el pilar de la dieta mediterránea, y el otoño y el invierno marcan el momento de su producción. Numerosas almazaras en el interior de la provincia abren sus puertas para ofrecer una experiencia fascinante. Una visita guiada te permite seguir todo el proceso, desde la llegada de las aceitunas hasta el momento en que el primer aceite del año brota de la prensa.

La Costa Blanca, un destino para todo el año

Una de las grandes ventajas de organizar una escapada gastronómica por esta zona es que a diferencia de otros destinos turísticos que hibernan, la Costa Blanca tiene una importante población residente durante todo el año. En las ciudades principales como Alicante, Dénia o Altea, y en los pueblos más grandes, la vida continúa con normalidad. La gran mayoría de restaurantes, tiendas y servicios permanecen abiertos. De hecho, disfrutarás de un servicio más cercano y personalizado, y de la oportunidad de compartir mesa con los residentes locales.

El otoño es para muchos la mejor época: el mar todavía está caliente y ya no hay tanta gente. En invierno, los días de sol son muy agradables, perfectos para hacer senderismo sin morir de calor. Temporadas en las que los hoteles en la Costa Blanca ofrecen condiciones inmejorables y el ambiente es mucho más tranquilo.

¿Dónde alojarse para vivir esta experiencia al máximo?

Elegir bien el alojamiento marca la diferencia entre una escapada correcta y una experiencia memorable. Los hoteles en Denia, los hoteles en Moraira y los hoteles en Altea se encuentran a pocos minutos de los mejores restaurantes y mercados de la zona. Lo mismo ocurre con los hoteles en Calpe y los hoteles en Jávea, que permiten combinar playa y gastronomía sin necesidad de coger el coche.

En nuestro portal encontrarás una selección cuidada de alojamientos en la Costa Blanca adaptados a todos los gustos y presupuestos: desde pequeños hoteles con encanto en cascos históricos hasta establecimientos con terraza y vistas al Mediterráneo. Porque cuando el destino es tan bueno, el alojamiento también importa.

La Costa Blanca no es solo un lugar donde descansar. Es un lugar donde comer bien, explorar con calma y volver a casa con ganas de repetir.

Si tienes pensado visitar esta zona en los próximos meses, no lo dudes: organiza tu ruta gastronómica, elige tu base de operaciones entre nuestros hoteles recomendados y prepárate para descubrir uno de los rincones más sabrosos del Mediterráneo. ¡Te esperamos!

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